El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 4 de septiembre, (Lc 5, 1-11).

La fe es eminentemente una vocación, una llamada a ser pescadores de hombres. En el mar de la vida podemos perder el rumbo, olvidarnos de esta elección, despreciar esa unción que recibimos en nuestro bautismo, esa marca indeleble que nos da la categoría de hijos y que nos llama a alcanzar la más alta cima, la de la santidad. Tantas veces podemos vernos incapaces de llevar a cabo su obra, como Pedro cuando pedía al maestro: "apártate de mí que soy un pecador". Jesús nos invita a no confiar en nuestras fuerzas que él sabe que son pocas, y a dejarlo todo en sus manos: «Rema mar adentro y echad las redes para pescar». No hay vocación más bonita ni llamada más gratificante.