España es una de las naciones que más ha trabajado por el establecimiento y difusión del Via Crucis. Su representación viviente en pueblos de nuestras diócesis son una auténtica maravilla que cuenta con la participación de miles de fieles y visitantes. El ambiente en la Ciudad del Desierto, es todo lo contrario. En Jerusalén, los cristianos somos minoría (1% de la población).