Un enfermo recibe la comunión de manos del capellán del hospital // G. GARCÍA

El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 8 de mayo, (Jn 6, 44-51).

Como el pan es el alimento de la vida terrena, necesario para sobrevivir, la Eucaristía es el pan de la vida eterna, necesario para vivir en ella. No es opcional, o comemos de este pan o nuestra vida de fe languidece hasta morir. Los testimonios de los primeros mártires nos hablan de la importancia crucial de comer el alimento espiritual hasta el punto de arriesgar la propia vida terrena por él. Jesús se manifiesta hoy como el pan vivo, un pan que se parte y se reparte. Señor, que yo pueda ser también pan para la vida del mundo. Que pueda partirme y repartirme por mis hermanos, aunque ello suponga sacrificio, renuncia, persecuciones... No he de temer, pues solo tú eres el dueño de la vida.