El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 5 de febrero, (Mc 6, 1-6)

Quizá me he repetido más de una vez con este mismo argumento, pero es que estoy convencido de que es crucial: no existe verdadero amor sin libertad. Piénsalo bien. La libertad para elegir el camino que lleva hacia Él o no es la mayor prueba del amor que Dios nos tiene. No somos súbditos, sino criaturas queridas y no hay cosa que alegre más a quien ama que ser correspondido. Jesús ha ido a su ciudad, donde todos los conocían, y sus vecinos y parientes se escandalizaban al escuchar lo que se decía de Él. Tanto lo criticaban que dice el Evangelio que “no pudo hacer allí ningún milagro”. No es que no quisiera, es que no "podía". Dios no para de llamarnos a estar con Él, toda la creación es un gran grito de amor, pero tantas veces nosotros lo rechazamos, lo damos por supuesta y no le ofrecemos la respuesta de amor verdadero que es la fe. Esa fe libre es la necesaria materia prima de los milagros sin la cual Él poco puede hacer. Y es que, como escribió el gran san Agustín, “Dios, que te creó sin ti no te salvará sin ti”.