El Misal, en su número 155, indica que, en la fracción del pan, “cuando el sacerdote deja caer una partícula en el cáliz dice en secreto:'El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna'." (Misal, p. 571).
