Para mí, esta sí que es la mejor médica del mundo.

Estos días se habla mucho de una médica de familia –Verónica Casado- que ejerce en Valladolid. Ha sido considerada la mejor médica de familia del mundo por el WONKA FIVE STARS, después de haber sido considerada la mejor médica de familia de Europa en el pasado año 2017, y en marzo del presente año el mejor médico de familia de Hispanoamérica. Unos honores plenamente reconocidos y merecidos.

Mi médica, Pilar, no se si será la mejor médica de familia del mundo. Para mí, lo es. Nunca tiene prisa y los pacientes, que lo sabemos, somos dignos de este nombre: paciente. Sabe cuando empieza la consulta, pero nunca cuando la va a terminar. Es imposible que en los cuatro minutos que nos asigna la seguridad social siquiera le de tiempo a saludarnos. Ella echa su cuarto de hora o lo que sea necesario. Y nosotros, esperamos pacientemente.

Entiendo y apruebo totalmente su actitud. Los médicos no están para ganar ningún record de velocidad, ni siquiera tan solo para diagnosticar y recetar. Esa conversación tranquila, esa mirada pausada y esa actitud que te hace sentirte querido, comprendido y acompañado vale por todo un tratamiento de fármacos.

He conocido a varios médicos de este estilo, cercanos, queridos y añorados cuando se jubilan o cambian de destino. Nunca saldrán en los papeles. Quizás estén ya hartos de nosotros, pero mientras estén, su sola presencia en la consulta te hace comenzar a mejorarte. Al final se establece una relación casi familiar.

Estoy convencido que estos médicos han entendido las palabras evangélicas de Jesús recogidas en el evangelio de San Lucas (su médico predecesor): “Curad las enfermedades en el nombre de Dios”.

Cuando se junta la ciencia y la fe en una persona sin prisas se consigue el milagro. Se palian enfermedades y se da esperanzas. Especialmente a nosotros los mayores.