Las manos del escultor Luis Ortiz de Vargas (Cazorla, Jaén) fueron las encargadas de dar forma a la figura de san Pedro, que el Cabildo Catedralicio quiso situar al lado de la Virgen con el Niño. Este artista, que trabajó en el coro de la Catedral de Málaga desde 1633 hasta 1638, supo plasmar en un trozo de madera la personalidad de san Pedro, el primer Papa.