«Siempre he visto el trabajo como un servicio a los demás. No sólo veo clientes, sino que también veo almas, personas a las que podemos ayudar de muchas maneras, y una de ellas es con el trabajo bien hecho, tratando de vivir las virtudes humanas. A veces, sólo con una sonrisa se puede ayudar mucho a la gente», con estas palabras se presenta José Belinchón (Madrid, 1945). Llegó a Málaga en 1970, para hacer el servicio militar, pidió una excedencia en la fábrica donde trabajaba, Santana Motor, y aún lo están esperando, Málaga le robó el corazón.