El Espejo de este viernes ha contado la historia de dos niños viajeros que han ocupado titulares de prensa por motivos bien diferentes. Uno es de ficción, Adú, el protagonista de la película del mismo nombre que relata su viaje a lo largo de miles de kilómetros huyendo de la muerte hasta llegar a Melilla; el otro es real, Álvaro Calvente, un joven malagueño con discapacidad intelectual que acaba de hacer el Camino de Santiago generando en torno a sí un movimiento de fe y esperanza que hasta el papa Francisco le ha agradecido.