El miércoles, día en que la DANA afectó de manera más directa a Málaga y su provincia, un joven de Guinea era grabado rescatando a una mujer paralizada por el miedo en medio de la calle, completamente inundada. Ese mismo día, la Delegación de Migraciones celebraba de manera online su habitual Círculo de Silencio por los migrantes y refugiados. El gesto, viralizado por las redes, pone rostro a lo que la Iglesia defiende: «Somos, ante todo, personas, y hermanos unos de otros».