«Dios no elige a los capacitados, sino que capacita a los que elige, y así me siento yo, elegida por Dios, que ha permitido que estudie esta carrera universitaria tan difícil y a la vez tan increíblemente bonita. No dejo de dar gracias a Dios por ello», así se sentía Ana María Barrera (Córdoba, 1965), tras la defensa de su tesina en el ISCR “San Pablo”, lo que la convierte en licenciada en Ciencias Religiosas.