«El veranillo del membrillo, bisagra entre estaciones, es testigo silencioso de algo que todos los años se produce: el traslado a nuevos destinos de sacerdotes. Sacerdotes de todo tipo y edad que, en función de las necesidades diocesanas o personales, son ubicados en el lugar que se considera más apropiado para el servicio que desempeñan y su desarrollo sacerdotal. ¡Cuánto bien puede llegar a hacer un presbítero en una parroquia!». Es parte del artículo del delegado de Medios de Comunicación Social publicado hoy en el Diario Sur bajo el título "Bienvenido, señor cura"