En la tradición bíblica las comidas ocupan un lugar importante. Por su fuerza simbólica y presencia continuada. Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, son permanentes las referencias culinarias. El maná, la leche, la miel, el cordero, el pan, el vino o el pescado son algunas de los alimentos más significativos. En este tiempo de Cuaresma nos acercamos a la combinación inseparable de comida, tradición y fe.