El coro de nuestra Catedral conforma, junto a los de Toledo y Córdoba, la triada más selecta de las sillerías existentes en España, algo que se debe a la prestancia artística que le otorgaron las gubias de los maestros Luis Ortiz de Vargas, José Micael de Alfaro y, especialmente, Pedro de Mena y Medrano, autor de la mayor parte de las tablas que lo componen.