El abrazo de San Pedro y San Pablo (detalle). Catedral Ucraniana Católica de San Josafat

Este domingo, 29 de junio, al coincidir con la Solemnidad de San Pedro y San Pablo, la Iglesia celebra de forma especial a los santos apóstoles considerados columnas de la Iglesia.

En una Misa con motivo de esta festividad, Benedicto XVI afirmaba que «en virtud de su martirio, san Pedro y san Pablo están unidos para siempre con una relación recíproca. Una imagen preferida de la iconografía cristiana es el abrazo de los dos Apóstoles en camino hacia el martirio. Podemos decir que su mismo martirio, en lo más profundo, es la realización de un abrazo fraterno. Mueren por el único Cristo y, en el testimonio por el que dan la vida, son uno. En los escritos del Nuevo Testamento podemos seguir, por decirlo así, el desarrollo de su abrazo, de este formar unidad en el testimonio y en la misión».

La devoción a Pedro y Pablo se hace presente en Málaga a través de numerosas parroquias y entidades encomendadas a su patronazgo. Un total de siete comunidades parroquiales celebrarán hoy la fiesta de su titular.

ORACIÓN

¡Oh Santos apóstoles Pedro y Pablo!
Yo os elijo hoy y para siempre por mis especiales protectores y abogados;
y me alegro humildemente tanto contigo, san Pedro, príncipe de los Apóstoles,
porque eres la piedra sobre la cual edificó Dios su Iglesia;
como contigo, san Pablo, escogido por Dios
para vaso de elección y predicador de la verdad en todo el mundo.

Alcánceme, os suplico, una fe viva, una esperanza firme y una caridad perfecta;
atención en el orar, pureza de corazón, recta intención en las obras,
diligencia en el cumplimiento de las obligaciones de mi estado, constancia en los propósitos,
resignación a la voluntad de Dios y perseverancia en la divina gracia hasta la muerte;
para que mediante vuestras intercesiones y vuestros méritos gloriosos,
pueda vencer las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne,
me haga digno de presentarme ante el supremo y eterno pastor de almas Jesucristo,
que con el Padre y el Espíritu Santo vive y reina por los siglos de los siglos,
para gozarle y amarle eternamente.

Amén.