El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 19 de febrero, (Mc 8, 22-26).
En la curación del ciego de Betsaida, Marcos nos presenta cómo es el proceso de sanación-salvación de una persona, de cualquiera de nosotros. Alguien le trajo al ciego pidiéndole que lo tocase. ¿Quién nos llevó a nosotros a tocar a Jesús? ¿Nuestros padres? ¿El colegio? Sin ver aún nada fuimos caminando de su mano hasta salir de la aldea. Allí, fuera de nuestras seguridades, en algún momento de crisis, en algún retiro quizá, se produjo un encuentro personal con Él. Empezamos a ver, pero aún no claramente. La mención al árbol (a la cruz) nos hace entender por dónde hay que pasar para terminar de ver claramente. Y una advertencia final: no volver a la aldea-vida anterior. Eso es la conversión.
