Foto de Elisa Giaccaglia
El delegado de Medios de Comunicación Social de la Diócesis de Málaga y sacerdote diocesano Rafael Pérez Pallarés ayuda a profundizar en el Evangelio de hoy, (Jn 3, 31-36).
La alegría que procede de Dios es un verdadero regalo para la vida. Y necesario que la gente lo experimente. También en nuestras comunidades eclesiales donde hay demasiada gente triste fruto del pecado o de la realidad frustrante. Aceptar el Evangelio y la verdad manifestada en Cristo genera alegría. Vivir la vida de Dios en la tierra facilita que vivamos mejor. Dios no se deja ganar en generosidad. El Espíritu Santo no se da con medida, se derrocha a raudales en el corazón del mundo. De la creación. Y concretamente de la humanidad; de cada ser humano en concreto. De forma que quien cree en el Hijo gracias a la acción del Espíritu Santo vive el cielo en la tierra.

