Foto de Anna Shvets

El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 1 de abril, (Mt 28, 8-15).

La alegría es signo del cristiano. ¡Ay del día que perdamos la alegría como signo distintivo!  Una alegría que se basa en una certeza de fe: Dios existe. Y como la alegría es signo del cristiano también lo es el amor. Para sentirlo basta comprobar cómo Dios penetra hasta el fondo último del ser. Descubrir como la vida lo abraza todo. Con la resurrección de Cristo entendemos que atrás quedó el desierto. Y que Dios es poder. Poder absoluto fundado en el amor. Y ese poder es también bondad y misericordia. Idénticos en la raíz última del ser. Eso lo hemos experimentado los cristianos. Los testigos de la resurrección, nómadas en su camino a la eternidad. Y por eso anunciamos que los días que están por llegar abren ventanas a la vida y a la fe.

Colabora con la información diocesana