El cardenal y arzobispo emérito de Pamplona y Tudela, Mons. Fernando Sebastián, ha expresado su tristeza por el fallecimiento de D. Antonio Dorado.

«Tengo un gran recuerdo de su bondad, de su extrema amabilidad y gratitud porque él me acogió, me dijo "donde yo esté tú siempre tendrás un sitio". Yo doy gracias a Dios por él, y os invito a todos a rezar y a darle la alegría de ser buenos, que es la mejor alegría que le podemos dar».