La semana pasada, la revista "Diócesis" profundizó en la primera: "Celebrar la Jornada Mundial de la Juventud". Esta semana, en que se celebra el envío de los catequistas a su misión evangelizadora, se centra en la segunda prioridad: Implantar el nuevo catecismo de infancia Jesús es el Señor.
Las parroquias lo están acogiendo con expectación porque, a pesar de las dificultades para poner en marcha esta nueva forma de impartir la catequesis, "es una oportunidad para mejorar el estilo catequético y los procesos de iniciación cristiana. Merece la pena porque de lo que se trata es de que los chavales estén mejor iniciados en la fe y de que la primera comunión no sea la penúltima", en palabras del Vicario Gabriel Leal.
Implantar el nuevo Catecismo de infancia "Jesús es el Señor" no significa cambiar un libro por otro, ni borrar todo lo anterior y comenzar de cero. Como se afirma en el documento sobre las prioridades pastorales: "el proceso de renovación catequética impulsado por la Diócesis no parte de cero, sino que se inicia desde el reconocimiento agradecido a todas las personas, sacerdotes, religiosos y laicos, que han dedicado sus esfuerzos como catequistas para iniciar en la fe. Sin su dedicación y entrega no sería posible este nuevo impulso".
De hecho, la catequesis es tarea de la comunidad cristiana completa (sacerdotes, seglares, religiosos...). En este sentido, hace unos meses, en esta misma publicación, el delegado de Catequesis, Juan Manuel Parra, y el vicedelegado, Manuel Márquez, afirmaban que lo principal de la catequesis es que "sirva para iniciar en la vida cristiana", y que la tarea del catequista es "ser transmisor y testigo del Evangelio". Estas características han sido válidas hasta ahora y lo seguirán siendo en esta nueva etapa.
La familia es la primera educadora en la fe de sus hijos. La Iglesia nos lo ha recordado a lo largo de la historia. Por eso, en este nuevo proyecto diocesano se dice que "es necesario animar y ayudar a los padres a despertar religiosamente a sus hijos pequeños. Para esta tarea sigue siendo necesario el apoyo y acompañamiento de la parroquia, adaptado a las diversas circunstancias religiosas y sociales de los padres".
La parroquia está llamada a seguir ayudando a iniciar en la fe, mediante un proceso personalizado de crecimiento, a través de una catequesis de inspiración catecumenal (que tenga en cuenta todas las dimensiones de la vida cristiana) y vinculada a la Liturgia (la vida y las celebraciones en los diferentes tiempos litúrgicos del año); que contemple y propicie la unidad de los tres sacramentos de la iniciación cristiana: bautismo, confirmación y comunión, y que se presente con la terminología adecuada a la edad de los niños y a las circunstancias históricas en que vivimos.
Para este curso pastoral se han decidido una serie de objetivos que exponemos a continuación.
