En estos días, varios puntos de la diócesis acogen representaciones de la Pasión, como los Autos Sacramentales, una tradición que se recupera y adquiere en Semana Santa un sentido aun más pleno.

Su fundamento teológico, tal como lo explicita la doctrina sacramental de la Iglesia Católica, se encuentra en la institución de la Eucaristía, en la última cena. Este hecho inspirará a los grandes autores de los siglos XVI y XVII, como Lope de Vega, Tirso de Molina y, muy especialmente, Calderón de la Barca.

Esta antigua tradición, cuyo objetivo era la evangelización del pueblo, llega a Málaga en estos días para ayudarnos a los ciudadanos de hoy a revivir los momentos esenciales de la Pasión del Señor, en un ejemplo más del diálogo de la fe con la cultura.

Los misterios que celebramos en estos días fundamentan no sólo nuestra fe, sino también la configuración del mundo en que vivimos.

La vida, pasión, muerte y resurrección del Señor cambiaron el curso de la historia y gran parte de los derechos de que gozamos los ciudadanos del mundo occidental, de nuestras manifestaciones sociales y de nuestra cultura bebe directamente de la novedad que supuso el cristianismo hace dos mil años.

Aún hoy, el mensaje de Jesús de Nazaret es transgresor y capaz de renovar a la persona y a la sociedad. No es por ello extraño que el arte siga encontrando en los últimos momentos de la vida terrena del Señor un buen argumento para representaciones teatrales y otras manifestaciones culturales que congregan a multitudes, y cuyo principal sentido es dar luz a un mundo desorientado.

En nuestra diócesis han comenzado desde hace algunos años a recuperarse los Autos Sacramentales. Comunidades religiosas como los jesuitas o los agustinos han acogido en sus templos representaciones de la pasión del Señor. Fernando Morales, superior de la comunidad de la Compañía de Jesús en la plaza de San Ignacio, nos cuenta que la iglesia del Sagrado Corazón que ellos atienden pastoralmente fue escenario de una de estas representaciones. “Auto de la Pasión”, Auto Sacramental de la compañía Corsario, fue promovido por el área de cultura del Ayuntamiento de Málaga y se representó el sábado 1 de marzo de 2008. Se trataba de una presentación actualizada de los distintos personajes que intervienen en la Pasión del Señor, que, en boca de actores reconocidos, expresaban sus sentimientos en torno a los últimos días de la vida de Cristo. “La iglesia estaba abarrotada, cuenta Morales, y resultó algo bonito, una escenificación moderna de la Pasión, que gustó mucho”.

El superior de los jesuitas afirma que iniciativas como ésta ayudan a la evangelización hoy, ya que constituyen ocasiones novedosas para que la gente entre en contacto con el anuncio de la Pasión salvadora del Señor. Este año, el Auto de la Pasión se ha celebrado en la colegiata Santa María de Antequera y en la iglesia de San Agustín, en Málaga capital, el pasado mes de marzo.