Hoy nos vamos a acercar a la Serranía de Ronda, donde hace poco más de un mes, pusieron en marcha una nueva iniciativa de unión entre los cristianos.

En esta ocasión, no hablamos del ecumenismo, del diálogo entre las distintas confesiones cristianas, sino de la unión de los arciprestazgos de Ronda ciudad y de la Serranía, para que aúnen esfuerzos en el trabajo pastoral (catequesis de adultos, movimientos juveniles, catequesis de iniciación cristiana, Cáritas...).

Según nos cuenta el vicario de la zona, José Emilio Cabra, “se trata de unir lo que ya estaba unido en la práctica”. Para conocer hasta qué punto es efectiva esta decisión, hemos hablado con su vicario, que nos cuenta con sencillez y cariño, cómo son los cristianos de la ciudad del Tajo y cómo han recibido esta noticia. Por cierto, ¿saben ustedes cuál es la misión de los arciprestes?

Considerada una de las zonas turísticas más interesantes de Andalucía, la Serranía de Ronda es una comarca hermosa, de las más ricas de la provincia en paisajes. La ciudad de Ronda es el centro natural. El comercio y los servicios de la zona se centran en la ciudad, y esto repercute sobre el trabajo pastoral. Así nos presenta el vicario de Ronda, José Emilio Cabra, el lugar donde vive y donde sirve como vicario desde hace dos años.

Nos ofrece algunos datos interesantes de la zona. Por ejemplo, en cuanto a población, la Vicaría de Ronda es la menor de la diócesis: unos 65.000 habitantes (35.000 en la ciudad y 30.000 en los pueblos, aunque la población de éstos decrece: en algunos, casi un 15 por ciento en los últimos diez años).

La vicaría cuenta con 36 parroquias, 6 en la ciudad de Ronda y 30 en los pueblos y son muy diversas: de los 150 vecinos de Atajate a los más de 13.000 de San Cristóbal de Ronda.

Estas comunidades están atendidas por 24 sacerdotes (19 diocesanos más dos comunidades de franciscanos y salesianos). “Contamos con la riqueza y la experiencia de varios sacerdotes jubilados, que siguen prestando un servicio generoso como capellanes.

Y con la energía de los párrocos jóvenes, algunos recién ordenados, que atienden tres o cuatro núcleos de población a la vez. Además, en la vicaría existen cinco comunidades de religiosas de vida activa y cuatro de vida contemplativa, que son una riqueza para nuestra Iglesia”, afirma José Emilio. También destaca cómo “a pesar de la edad avanzada de muchos feligreses, existe una religiosidad profunda, con frecuencia admirable, en nuestra gente”.

Al repasar la historia más reciente se comprueba que esta zona estuvo dividida en dos vicarías, y más tarde se unificó en la “vicaría de Ronda-Gaucín”. Según José Emilio Cabra, cuando, hace unos años, se dividió la diócesis en los arciprestazgos que ahora conocemos, se consideró que las realidades de los pueblos y de la ciudad de Ronda eran distintas.

Las comunidades rurales a veces son muy pequeñas (de las treinta parroquias de los pueblos, sólo nueve tienen más de mil habitantes) y con menos recursos pastorales, las costumbres son otras, etc, de ahí que se crearan dos arciprestazgos.

Sin embargo, “algunas de esas diferencias han ido limándose con el tiempo: hoy resulta más fácil desplazarse, las comunicaciones han mejorado, los jóvenes de la ciudad y de los pueblos se parecen cada vez más. Por otro lado, veíamos que nos hacía falta aunar esfuerzos, no multiplicar reuniones; en resumen, simplificar la estructura”, concluye José Emilio.

Así que, poco a poco, se fueron uniendo las comisiones de juventud y de catequesis de Ronda y de la Sierra y se empezaron a organizar encuentros y actividades comunes: retiros de adviento y cuaresma, campamentos, asambleas de la vicaría, encuentros de Cáritas, etc. También la Escuela de Agentes de Pastoral de Ronda contribuyó al conocimiento mutuo y las reuniones de los dos equipos sacerdotales se unificaron.

El último paso necesario fue que el Sr. Obispo, que había animado el proceso, diera el visto bueno definitivo, y así lo hizo hace poco más de un mes. “Creemos que no costará mucho unir los dos consejos bajo la animación de un solo arcipreste, que, si Dios quiere, será elegido por el S r. Obispo el próximo septiembre, porque se trata de unir lo que ya estaba unido en la práctica”, concluye el vicario.