«Un Banco de Alimentos es una entidad, sin ánimo de lucro, cuyo afán es suavizar las heridas del hambre, las necesidades básicas de muchas personas que padecen a nuestro lado, mediante la recuperación de alimentos excedentes de las líneas de producción o comercialización, antes de su caducidad», ésta es la definición de BANCOSOL que da su presidente, Javier Peña.
Esta institución cumple 10 años de vida. Los seis trabajadores de BANCOSOL, junto al equipo de 21 voluntarios que hay en Málaga, van a hacer este año una profunda reflexión en la que evaluarán el trabajo realizado hasta ahora y propondrán las líneas a seguir en los próximos años, teniendo en cuenta los cambios que se están produciendo en nuestra sociedad.
Más de 26.000 personas de 200 instituciones se benefician del servicio que presta esta organización, gracias a la generosidad de mucha gente. Éste es uno de los puntos en el que quieren hacer hincapié durante este año: en la necesidad de que muchas personas que no saben qué hacer con su tiempo, se planteen la posibilidad de dedicarlo a “recoger lo sobrante para que nada se pierda”, como en la multiplicación de los panes y los peces.
BANCOSOL no es una ONG confesional, pero la mayoría de sus miembros son cristianos de Málaga que ponen su tiempo y su experiencia al servicio de los más necesitados. El presidente de Bancosol Alimentos en Málaga, Javier Peña, nos habla sobre la razón de ser de esta institución sin ánimo de lucro que recupera tres millones de kilos de alimentos excedentes en empresas y grandes superficies y los reparte en casi 200 entidades benéficas, que atienden a 26.000 personas necesitadas:
–¿Por qué surge BANCOSOL e n la ciudad de Málaga?
–En España puede haber, según los informes de Cáritas, cerca de 8 millones de seres humanos que están dentro del umbral de la pobreza, de los que 2 ó 3 millones viven en situaciones graves.
Bancos de Alimentos está llegando a atender a un millón. Así que, todos nuestros objetivos se resumen en mejorar dicha atención y en buscar medios para ese segundo millón que está en situación grave. Los datos de peticiones concretas en Málaga se han duplicado para el presente año.
Bancosol Alimentos sigue trabajando con ilusión, como puente entre las entidades distribuidoras de alimentos y los más necesitados. Productos envasados o de consumo diario son distribuidos entre las aproximadamente 200 instituciones malagueñas que se benefician de ellos y los reparten entre las personas que los necesitan.
–No es una institución eclesial, pero tiene raíces cristianas, ¿a qué se debe?
–El Banco de Alimentos de Málaga tiene como lema la cita evangélica “porque tuve hambre y me disteis de comer”. En BANCOSOL no se busca el reconocimiento humano, porque el anonimato es lo que caracteriza la entrega que, cada día, hacen nuestros voluntarios, y todos son importantes.
Como la viuda del Evangelio que no da a Dios lo que le sobra, no da lo que posee, sino lo que es: toda su persona. Los voluntarios de esta institución, mejor que nadie, me han hecho entender que no somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores.
La limosna evangélica no es simple filantropía, es una expresión concreta de la caridad que exige la conversión interior al a m o r, como afirmaba Benedicto XVI en su mensaje de Cuaresma.
Un fiel retrato de cuantos, en los Bancos de Alimentos, descubren y procuran dar testimonio de que no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos.
–¿De dónde proceden los alimentos que se distribuyen a través de BANCOSOL?
–En un Banco de Alimentos hay dos bases importantes: el voluntariado y el grupo de donantes; es decir las empresas, compañías, cadenas de alimentación, etc, que, conociendo el fin de un Banco de Alimentos, colaboran con sus productos excedentes para paliar, en lo posible, las necesidades de un buen número de personas. Hay colaboraciones diarias, semanales, mensuales y anuales. Se hacen campañas anuales en las grandes superficies, la “campaña del kilo”. No podemos olvidar a tantos mayoristas de frutas, verduras y pescado que ofrecen diariamente una buena cantidad de productos. Y también es un capítulo importante la campaña de Navidad, que se realiza en los colegios y consiste en que varios miembros de Bancosol, de acuerdo con el jefe de estudios, pasan por las distintas aulas y exponen a los alumnos lo que es un Banco de Alimentos; se les explica qué es ser una persona solidaria y el motivo de la campaña: que lleven un kilo de alimentos básicos no perecederos para compartir con quienes menos tienen.
El equipo de voluntarios se encarga de que todos estos alimentos lleguen a las miles de personas de instituciones tan variadas como asociaciones de discapacitados, cáritas parroquiales, casas de acogida y residencias llevadas por religiosas, monasterios y hasta algunas ONG’s.
Desde BANCOSOL nos recuerdan que, para seguir adelante, necesitan de todos: desde el esfuerzo personal como voluntario a la colaboración económica.
