En estos días revivimos los grandes acontecimientos que marcaron la historia de la humanidad y que centran nuestra fe, la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret.

La Semana Santa es, incluso para los no creyentes, un momento importante. Las hermandades y cofradías sacan a sus titulares en estación de penitencia y es difícil escapar a a su influjo. El arte cristiano toma las calles proclamando a los cuatro vientos que Dios se ha hecho hombre y ha muerto por nosotros.

La Pasión del Señor ha sido y seguirá siendo un motivo artístico muy cotizado, porque tras la indudable belleza de su argumento se esconde la verdad más grande del ser humano: que el amor es el único capaz de salvarnos de la muerte.

Don Francisco García Mota, deán de la Catedral de Málaga y responsable de Patrimonio de la diócesis, es uno de los coordinadores de la última gran muestra artística sobre temática religiosa en la Iglesia de Málaga.

Desde hace unos días, los malagueños podemos disfrutar de una mirada a la Pasión de Cristo a través de las pinturas de Jorge Sánchez Rando, organizada por el Obispado. ¿Cómo valora usted la obra de este autor y esta exposición?

– Se trata de una obra hecha desde le fe profunda de un creyente que, además, es un excelente pintor, intérprete original del expresionismo germánico en su vertiente neoexpresionista, es decir, que concede una importancia decisiva a la distorsión violenta de la forma y del color como medio de expresar los sentimientos íntimos. La Iglesia de Málaga, apoyándole, deja constancia clara de su sensibilidad hacia los lenguajes artísticos contemporáneos.

¿Qué sensaciones le ha producido el contenido de la exposición?

– Ante todo una sensación de hondo sentimiento religioso, pero tan estrechamente unida a las cualidades plásticas de la expresión pictórica, que sería muy difícil hablar de ambas por separado.

La secuencia de imágenes alrededor de la Pasión de Cristo se atiene al texto evangélico, pero con una nota personal decidida e inconfundible, resaltando la extrema violencia ejercida sobre un ser inerme ajeno absolutamente al mal, nada menos que el Hijo del Hombre.

La vida de Jesús, y en concreto, los misterios de su Pasión, Muerte y Resurrección, son un tema recurrente en la expresión artística de todas las épocas. Incluso hoy, en una sociedad secularizada, sigue provocando un gran interés. ¿Cree usted que es algo meramente estético, que los artistas se ven seducidos por la belleza de unos acontecimientos que han marcado la historia, o hay algo más?

– Los grandes artistas contemporáneos que se han visto seducidos por la Vida, la Pasión y la Muerte de Jesús, como Emil Nolde o Georges Rouault, lo han sido por el insondable misterio que acompaña a esos acontecimientos trascendentales, los más decisivos sin duda de la existencia del hombre.

Sus respectivas capacidades y su genio artístico lo han puesto al servicio de un tema capital en el devenir de Occidente, como lo hicieron Tiziano, Rubens o Rembrandt.

¿Qué ejemplos destacaría usted en nuestra diócesis de temática religiosa, y más concretamente pasionista, en la pintura, la imaginería, la arquitectura…?

– En arquitectura, destacaría la iglesia del Santo Cristo. de planta centralizada, como la rotonda del Santo Sepulcro en Jerusalén. En escultura, las tallas de Pedro de Mena en el XVII y Fernando Ortiz en el XVIII. En pintura, el soberbio lienzo de La Virgen del Rosario de Alonso Cano, de 1665-66 y el cuadro deEnrique Simonet titulado Flevit super Illam, de 1892.

¿Qué peso tiene el patrimonio religioso en la Málaga que aspira a la capitalidad cultural en el 2016?

– A pesar de la destrucción intencionada durante los años treinta del siglo pasado y la invasión napoleónica, continúa siendo considerable, como puso de manifiesto la exposición El Esplendor de la memoria. Málaga posee magníficas iglesias, y su catedral es una obra aquitectónica de enorme valor que guarda tesoros deslumbrantes como la sillería del coro, aunque en ocasiones no sabemos cuidar lo nuestro como se merece.