Durante una semana, los seminaristas recorrerán los pueblos, las par roquias, los colegios y las facultades, explicando el lema elegido por la Conferencia Episcopal Española para la campaña: “Si escuchas hoy su voz”.

Era un día de febrero del año 1981 cuando la familia Prieto Zurita, que vivía en la localidad de Alameda, recibía la gran alegría el nacimiento de su hijo Antonio.

El mismo pueblo que lo acogió cuando nació lo acogerá el próximo domingo, 9 de marzo, cuando el Sr. Obispo lo ordene sacerdote en la Catedral, a las 18,30 de la tarde, y sea la primera ordenación de un joven de este pueblo.

Con esta celebración litúrgica, que será una fiesta grande para toda la diócesis, se cierra la campaña vocacional del Día del Seminario, que arranca este sábado, 1 de marzo.

La campaña vocacional, que se realiza en todas las diócesis, tiene una doble intención: que los futuros sacerdotes proclamen a los cuatro vientos que están contentos de que el Señor los haya llamado al sacerdocio y que los jóvenes no se cierren ante la posibilidad de que Dios les haga esta misma llamada.

Alameda tiene más de 6.000 habitantes y casi todos se conocen, como es habitual en los pueblos.

Antonio nació y creció aquí y forma parte de una “familia de Iglesia”, una familia buena, de la que se sienten orgullosos en el pueblo.

Si va usted a visitar el pueblo y pregunta por la ordenación de Antonio Prieto, podrá comprobar que se trata de un gran acontecimiento en la localidad y que Antonio es una persona muy querida, como ya lo demostraron en su ordenación de diácono, en la parroquia de la Amargura.

No es noticia diaria que ordenen un nuevo sacerdote, mucho menos para Alameda, donde será el primer vecino sacerdote.

El 9 de marzo va a ser un día de lo más completo en Alameda. No sólo es el día en que todos los españoles estamos convocados a las urnas, sino que en Alameda también se celebra el Pregón de Semana Santa. Aún así, según nos cuenta el párroco, Francisco Cardaldas, “ocho cofradías, nada más y nada menos, se movilizan para el evento. Pero, pese a todos los acontecimientos de este día, se fletarán autobuses para poder ir por la tarde a Málaga y celebrar la ordenación de Antonio tan gozosa para todos”.

Para el párroco actual, es un honor acoger en el sacerdocio a un vecino de “su pueblo”. Francisco afirma que Antonio “es una persona cercana, del pueblo, muy sencillo y con gran sentido del humor. Un hombre preocupado y responsabilizado de su alimento espiritual y formación. Su pueblo le importa mucho y la labor pastoral de nuestra parroquia la tiene muy presente; es fácil la complicidad con él. Para mí, es un orgullo su pasión por ser igualmente pastor allí donde sea necesario. Cuando vine a Alameda en el 2005, su vocación estaba ya cuajada y, desde entonces, sólo he podido hacer un seguimiento con él; eso sí, sin ninguna dificultad. Su opción es la de Cristo, yo no puedo ser su modelo. Le serviré con mi experiencia, pero él va a ser ya responsable de la comunidad cristiana que acompañe con sus propias decisiones. Supongo que mi práctica y mi ser también le servirá para no cometer los mismos errores”.

¿Se imagina usted cómo era Antonio de pequeño? En el pueblo cuentan muchas anécdotas. Por ejemplo, que, en su infancia, ya y montó en casa una “UVI de recuperación intensiva de imágenes de santos”.

Siendo niño, acompañaba a su tío a “varetar”, es decir, a cortar las ramas de los olivos después de cada campaña anual. Su tío no olvida que las tiernas manos de Antonio, que no estaban acostumbradas a estos trabajos, se encallecían, de ahí que su tío lo bautizara como “Fray Vareta”.

Más información sobre la Campaña Vocacional en la web del Seminario.