¡Qué calor! Es la exclamación que más se escucha en calles, plazas y hogares. No es una novedad, porque todos los veranos suben las temperaturas y pasamos calor. Pero hay diversas formas de contrarrestar este calor, y los jóvenes de la diócesis nos proponen todos los años algunas de ellas que se traducen en campamentos, campos de trabajo, convivencias, etc.

Actividades para el verano

Estas actividades de verano son una ocasión propicia para ayudar a los jóvenes a profundizar en su fe, en su relación con Dios y con los hermanos; además de una oportunidad para revisar el trabajo pastoral del curso.

El Plan Pastoral 2004-2005 proponía a los jóvenes varias cuestiones con las que evaluar el curso anterior que nos puedan servir de nuevo a finales de curso: ¿los jóvenes están atendidos y acogidos en la parroquia? ¿hay espíritu de familia? ¿nos preocupamos por potenciar que cada joven sea misionero de los jóvenes y testigo ante ellos?; si ser joven con sentido es encontrar el sentido de la vida, esto es, encontrar la vocación, la llamada del Señor, ¿se propone la vocación sacerdotal o religiosa en la parroquia?

“Este verano nos vamos de campamento”. Es la invitación que han recibido todos los niños de la comarca de Antequera para participar en un campamento conjunto en la localidad de Mollina, en Villa Ascensión.

El campamento se desarrollará del 11 al 14 de julio y a él están invitados todos los chicos y chicas que pertenezcan a los grupos de perseverancia de las parroquias, los que estén cursando desde quinto de Educación Primaria hasta segundo de ESO.

El Vicario de Archidona-Campillos-Antequera, Tomás Suárez, uno de los responsables de la organización de este campamento, afirma que el campamento tendrá como primer objetivo CONVIVIR, encontrarse con otros chicos y chicas de la misma edad y de otros pueblos. “También vamos a REZAR, dice Tomás, ya que son uno días perfectos para encontrarnos con nuestro mejor amigo: Jesús”. Y todo ello, en el mejor escenario posible, la propia naturaleza, donde se ve y se respira a Dios.

Es curioso pero, uno de los avisos que se da a los niños en el folleto de inscripción es que “no pueden llevar teléfono móvil ni juegos electrónicos.

El responsable o catequista de cada parroquia es el único que puede llevar móvil y será el que se ponga en contacto con los padres, si fuese necesario u oportuno”. No podemos olvidar que vivimos en el siglo en que vivimos, y en un país en que las nuevas tecnologías están al alcance de la mayoría de los ciudadanos. Pero también es importante enseñar a los niños a disfrutar de la Creación y a encontrar en ella tiempo y espacio para orar a Dios y descubrir los valores de los demás. Los chicos vivirán una experiencia inolvidable de gratuidad, generosidad, caridad, entrega y alegría, porque no está reñido, ni mucho menos, el tomar el sol, darse un buen baño, descansar unos días, y pasar ratos con el Señor y con los demás.

Los chavales de Coín, Alhaurín el Grande, Alhaurín de la Torre y Churriana, de 10 a 14 años, vivirán en el Santuario de la Virgen de Flores (en Álora). El arcipreste de la zona, Francisco Ruiz Salinas, capitaneará al equipo de catequistas de Alhaurín el Grande y Churriana, que introducirán a los niños en una serie de talleres y excursiones, con el objetivo de afianzar los lazos de comunión entre los chicos de los distintos pueblos. Del 3 al 10 de julio, reflexionarán sobre el trabajo que realiza Cáritas, la realidad de la Religiosidad Popular en nuestra Diócesis, la Pastoral Vocacional, la prevención ante las drogas, la realidad de la inmigración, la necesidad de romper barreras ante la discapacidad, las misiones, etc. Los organizadores se cuestionan, ante todo que “lo que no se ha hecho con los niños durante un año, no se va a hacer en una semana, pero es importante que los chicos vivan esta experiencia de fe”.