El 8 de mayo, solemnidad de la Ascensión del Señor, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales. Esta fecha fue instaurada por el Concilio Vaticano II (Inter Mirifica, 18) y viene celebrándose desde hace treinta y nueve años.
La Jornada de este año tiene como lema “Medios para entenderse” y quiere centrar nuestra atención en la capacidad de los medios de comunicación social para ser instrumento de entendimiento entre los pueblos. En el mensaje que el muy querido Juan Pablo II dejó escrito para este día, pedía al Señor que los profesionales de los medios asumieran su papel para “derribar los muros de la división y la enemistad en nuestro mundo, muros que separan a los pueblos y las naciones entre sí y alimentan la incomprensión y la desconfianza”.
El Santo Padre fallecido deseaba que los medios sirvieran para fortalecer los vínculos de amistad y amor que son signo claro del naciente Reino de Dios aquí en la tierra”. Para continuar en su deseo, que es el de la Iglesia universal, hoy miraremos a las actuaciones concretas que se realizan en nuestra diócesis.
En las facultades de periodismo, se enseña que las principales funciones de los medios de comunicación son informar, educar y entretener. Sin embargo, cuando un espectador se acerca hoy día a los medios de comunicación, se da cuenta de que la educación es ya una palabra devaluada, y que lo que realmente interesa es la fidelidad de la audiencia fácil, aquella que no quiere pensar. El entretenimiento burdo desbanca en las parrillas de programación a la diversión inteligente, y el cotilleo prima sobre la información veraz y contrastada.
La ausencia de valores como el esfuerzo, el compromiso, la dignidad de las personas, la inviolabilidad de la vida humana... responde, según algunos estudiosos de este campo, al reflejo de la sociedad en que vivimos. Pero los medios no son sólo trasmisores de lo que vive la sociedad. El medio constituye también el mensaje y el mensaje transforma la realidad. Muchas veces la “noticia” se genera en la sala de redacción y son los propios hombres y mujeres que trabajan con la información los que suscitan la incomprensión y promueven el conflicto. Por eso, no está de más prestar atención al lema que Conferencia Episcopal Española, ha elegido para la Jornada de este año.
Juan Pablo II expresaba su preocupación en el mensaje de este año y veía como “una necesidad urgente” el promover la unidad de la familia humana a través de la utilización de estos maravillosos recursos: los medios de comunicación.
En Málaga son varias las iniciativas que intentan cumplir con ese deseo, por medio de contenidos variados y enfoques diversos. En prensa, el semanario DIÓCESIS encuentra eco en las muchas iniciativas parroquiales que existen, aunque su público es toda la diócesis y su objetivo construir Iglesia en comunión. En radio, los programas religiosos de Cope Málaga también son fruto de una iniciativa local, nacida de la Delegación de Medios de comunicación social. Así se cuenta ya con dos espacios que crecen en audiencia con el paso del tiempo: “El Espejo de la Iglesia de Málaga” (882 a.m., los viernes a las 15,05 horas) e “Iglesia en Málaga” (89.8 f.m. y 882 a.m., los domingos a las 9,45 horas). Fuera de la capital, destacamos el caso de Ronda, que cuenta con el espacio radiofónico “Palabra Amiga” (los domingos a las 9,00 horas), que emite RadioCoca desde hace 15 años. Mijas-Costa también se une al carro de la tele y el espacio “Mañana es...” tiene cada vez más prestigio. Y no podemos olvidar a Popular TV Málaga, que cumplió hace una semana su segundo aniversario. Este canal local, que forma parte de una cadena nacional de televisiones diocesanas promovidas por la Conferencia Episcopal y Cope, emite en la actualidad una amplia programación sociorreligiosa que pueden consultar en la web de la diócesis (www.diocesismalaga.es). Por cierto, que Internet es otra gran baza comunicativa en la diócesis de Málaga, que conecta a nuestra Iglesia con el mundo y que sigue creciendo en contenidos (noticias, foro, reportajes, radio, chat...) .
