En estos cuarenta días que preceden a la Semana Santa, son muchas las parroquias, cofradías y movimientos que ponen en marcha diversas actividades encaminadas a celebrar la Pascua.

El Vía Crucis, un camino para llegar a la Pascua

En casi todas nuestras comunidades se organizan charlas cuaresmales, celebraciones penitenciales y otras iniciativas encaminadas a hacer de la Cuaresma un verdadero tiempo de conversión. El Vía Crucis, o Camino de la Cruz, es una de las prácticas cuaresmales más arraigadas en nuestra tierra. Se trata de un camino de oración que pretende adentrarnos en la meditación de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor. Através de una serie de imágenes o “estaciones”, caminamos junto a Cristo por la calle Amargura hasta el Monte Calvario. El Viernes de Dolores, Málaga se convierte en Tierra Santa, ya que ese día nuestras calles acogen el Vía Crucis oficial de la ciudad. La Cofradía del Rocío inicia el camino de la cruz, que tiene su primera estación en la Parroquia de San Lázaro y sube hasta el Monte Calvario, pasando por la victoriana calle de la Amargura.

El origen del Vía Crucis se remonta a Jerusalén. La costumbre de rezar las estaciones encuentra su fuente en los textos bíblicos más antiguos, aquellos que nos relatan la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

Ciertos lugares de la Vía Dolorosa (aunque no se llamó así antes del siglo XVI) fueron reverentemente marcados desde los primeros siglos de la era cristiana. El Camino de la Cruz se convirtió en la meta de numerosos peregrinos, que acudían a vivir en primera persona la meditación bíblica, mientras recorrían los verdaderos escenarios de la Pasión del Señor. Esta tradición, que comenzó a extenderse en el siglo IV, en la época del emperador Constantino, encontró pronto algunos problemas prácticos.

El primero, las serias dificultades que la distancia y las dificiles comunicaciones ponían a los peregrinos. El segundo, las invasiones musulmanas que dominaron esta tierra. Por tal motivo, a partir del siglo VII, se pasó a establecer las estaciones para el Vía Crucis en diversos santuarios de Europa y, más tarde, en determinados lugares de cada diócesis particular, con el objeto de acercar más este ejercicio de piedad al pueblo cristiano.

Stella Maris

Aunque, como hemos dicho, en todas las comunidades se organizan cultos cuaresmales, nos hemos querido fijar en una en concreto. La céntrica parroquia de Stella Maris, que rigen los Padres Carmelitas Descalzos, cuenta con un interesante calendario de cultos y actividades para la Cuaresma. Entre ellos encontramos las charlas cuaresmales, que comenzarán el día 7 de marzo, a las 21:30 horas, y correrán a cargo de Alfonso Crespo, Vicario General de la diócesis. Están organizadas por el Apostolado Familiar “San Juan de Ávila”, pero abiertas a todos los que lo deseen.

A su vez, desde el domingo 28 de febrero hasta el 4 de marzo, el carmelita Fernando Donaire Martín, director de la Revista “Miriam”, impartirá un cursillo sobre espiritualidad en el salón parroquial. Será a las 20 horas.

Pero la Orden Carmelita no se olvida del Vía Crucis La comunidad parroquial tiene tambien reservado un espacio relevante para este ejercicio piadoso. Todos los viernes de Cuaresma, a las 20 horas, los fieles están convocados a seguir los pasos de Jesús Nazareno en su súbida al Gólgota.

Es tradicional que, en cada estación, el pueblo congregado rece y medite acerca de la escena que se contempla. Especialmente importante, como en el resto de comunidades parroquiales de la diócesis, es el Vía Crucis que se celebra en el Monte Calvario el Viernes Santo a las 12 de la mañana, coincidiendo con el momento en que Jesús subía, bajo el peso del madero, hacia el Monte Calvario, donde se consumaría el misterio de la Redención.

La contemplación de la Pasión y Muerte del Señor no es un ejercicio tenebroso sino que, precisamente, los cristianos vemos en esta celebración un camino hacia la esperanza, porque, como dijo San Pablo a los Corintios: “lo mismo que por un hombre vino la muerte, también por un hombre ha venido la Resurrección”.