Ya está cursada la invitación a los jóvenes de todo el mundo para participar en el encuentro mundial de juventud que ha convocado Juan Pablo II
Será el próximo mes de agosto en Colonia (Alemania) . Antes de rezar la oración mariana del Ángelus junto a miles peregrinos congregados en la plaza de San Pedro, el pontífice recordó el pasado día de Reyes Magos que la próxima Jornada Mundial de la Juventud tendrá por lema precisamente las palabras de estos misteriosos hombres de Oriente: «Hemos venido a adorarle» (Mateo 2, 2).
“Invito a los jóvenes de Alemania y a sus contemporáneos de todo el mundo a ponerse espiritualmente en camino hacia esta importante cita para descubrir en Cristo, como los Magos, el rostro de Dios”, afirmó Juan Pablo II.
JMJ en Colonia
Juan Pablo II tiene previsto participar en las Jornadas Mundiales de la Juventud visitando Colonia del 18 al 21 de agosto, según informó el obispo Renato Boccardo.
En 1164, el emperador Federico Barbarroja regaló a la ciudad de Colonia las reliquias que, según la tradición eran atribuidas a los Reyes Magos, y que habían sido trasladadas desde la Tierra Santa a Milán, y desde ahí a Colonia. La monumental catedral de la ciudad surgió más tarde para custodiar estas reliquias. Los organizadores alemanes del acontecimiento esperan que unos ochocientos mil jóvenes de todo el mundo participen en la misa de clausura, que presidirá el Papa el 21 de agosto. La página web oficial de la próxima Jornada Mundial de la Juventud puede visitarse en: www.wjt2005.de.
Latinoamericanos
Miles de jóvenes, procedentes de Chile, Argentina, Bolivia, Perú, Brasil y México participan en el Tercer Encuentro Internacional de Pastoral Juvenil «Juntos, construimos esperanza». La iniciativa, que promueve la integración latinoamericana, busca superar las diferencias y enfrentamientos entre países hermanos, señala el órgano informativo de la Conferencia Episcopal de Chile.
Santiago de Compostela
La avalancha de peregrinos que llegaron a Santiago de Compostela con motivo del Año Santo ha hecho que los confesionarios de la Catedral se convirtiesen en políglotas y acogieran a fieles que celebraron el sacramento de la reconciliación en árabe, japonés o chino, pasando por el alemán, inglés, francés e italiano.
