La Delegación Diocesana de Liturgia ha organizado las XVIII Jornadas Diocesanas, que se celebrarán los días 29 y 30 de enero en la residencia de las Nazarenas de Calle Marqués de Valdecañas.
Según el delegado diocesano de Liturgia, D. José León Carrasco, “el tema de estudio que hemos escogido en esta ocasión es muy significativo: l a Eucaristía. Además, este año ha sido declarado por el Papa Año de la Eucaristía, por lo que el tema tiene un valor añadido. A la luz de la Carta ‘Mane nobiscum, Domine’ (Quédate con nosotros , Señor), profundizaremos más en lo que la Eucaristía es y significa para la Iglesia y para nuestra vida”.
Tesoro incomparable
En esta carta, el Santo Padre considera “una importante gracia del vigésimo séptimo año de ministerio petrino que estoy a punto de iniciar, el poder invitar ahora a toda la Iglesia a contemplar, alabar y adorar de manera especial este inefable Sacramento. Que el Año de la Eucaristía sea para todos una excelente ocasión para tomar conciencia del tesoro incomparable que Cristo ha confiado a su Iglesia. Que sea estímulo para celebrar la Eucaristía con mayor vitalidad y fervor, y que ello se traduzca en una vida cristiana transformada por el amor”.
Las distintas ponencias de estas jornadas serán impartidas por el Padre Lino Emilio Díez Valladares, de la Congregación del Santísimo Sacramento, párroco y asesor técnico de la Comisión Episcopal de Liturgia de la Conferencia Episcopal Española.
El programa comenzará el sábado 29 a las 10 de la mañana, para acabar en torno a las 4 de la tarde. El domingo, se rezarán Laudes a las 9 de la mañana y se comenzará a las 9,30 con las ponencias. Las Jornadas concluirán a mediodía, alrededor de las 12,30, con la celebración de la Misa en el monasterio de San José de las Carmelitas Descalzas (C/ Don Rodrigo).
Avivar la Misa
Las jornadas tratarán, en definitiva, de acrecentar el conocimiento y el amor de los asistentes a la Eucaristía. El Santo Padre, en la carta sobre el tema señala que, “aunque el fruto de este Año fuera solamente avivar en todas las comunidades cristianas la celebración de la Misa dominical e incrementar la adoración eucarística fuera de la Misa, este Año de gracia habría conseguido un resultado significativo”. Y exhorta a todos los fieles a “descubrir nuevamente el don de la Eucaristía como luz y fuerza para vuestra vida cotidiana en el mundo, en el ejercicio de la respectiva profesión y en las más diversas situaciones.
Descubridlo sobre todo para vivir plenamente la belleza y la misión de la familia”.
