Eucaristía y Caridad. No se puede dar la una sin la otra. La Eucaristía es la fuente de la que mana la Caridad y la Caridad, el camino que lleva hacia la Eucaristía.
En nuestra diócesis, el Año de la Eucaristía, promulgado por el Papa Juan Pablo II, se celebrará con el aliciente de que la comunidad cristiana se ha propuesto también a sí misma en el Proyecto Pastoral Diocesano, “apostar por la Caridad”.
Esta coincidencia, según Gabriel Leal, delegado de Cáritas Diocesana, nos invita “a avivar nuestra experiencia de la Caridad (con mayúscula), que es Dios, y a vivir la caridad entre nosotros... Esta experiencia sólo será fuerte y auténtica en la medida en que se alimente de la Eucaristía, memorial del Amor de Dios hasta el extremo, hasta dar la vida por nosotros”.
La semana pasada comenzamos el nuevo Ciclo Litúrgico con la celebración del primer domingo de Adviento de este “Año de la Eucaristía”. Para José León, delegado diocesano de Liturgia, “el Adviento es un nuevo paso adelante hacia nuestro encuentro con el Señor. El Adviento (advenimiento, venida) es un tiempo en el que la Iglesia, recordando la esperanza que vivió Israel ante la llegada del Mesías, vive en la esperanza de su última venida: el que vino, un día vendrá. En este tiempo, la oración de la Iglesia es ‘Ven, Señor, Jesús’”.
“Este año –continúa León– tiene un significado especial, ya que el Papa lo ha proclamado ‘Año de la Eucaristía’. No significa que sea necesario realizar acontecimientos especiales. El Papa tiene esperanza de “que se acentúe la dimensión eucarística en todas las Iglesias particulares”.
Son muy interesantes y muy significativos los dos objetivos que pone el Papa que, si se consiguen o se avanza en su consecución, darán sentido a la finalidad de este año:‘valorar la celebración de la Misa dominical e incrementar la adoración eucarística fuera de la Misa’”
Modelo de amor
Y es que la Eucaristía, como señalaba en la primera página el delegado de Cáritas, es el lugar en el que el cristiano se encuentra amado por Dios y de donde surge, por tanto, la capacidad de amar al otro. “En la Eucaristía –apunta Gabriel Leal– hemos de encontrar el ‘modelo’y la ‘medida’ de nuestro amor y entrega a los demás. Y este amor comprometido tiene que llevarnos a la Eucaristía, a la Acción de Gracias al Padre que, con Jesús y por la fuerza de su Espíritu, nos da la posibilidad de amar y servir”.
Por eso, el Plan Pastoral 2004- 05 nos marca un objetivo: Apostar por la Caridad y su fuerza Evangelizadora. Para llevar a cabo dicha acción, Leal anuncia que “se nos ofrecerán cinco temas para que los reflexionemos en los grupos parroquiales, en las delegaciones de Apostolado Seglar y Pastoral Social, así como en los movimientos y asociaciones de fieles. Cada tema irá acompañado de un cuestionario que facilite la reflexión y la puesta en común de la misma”.
“La puesta en común de la reflexión realizada en las parroquias se hará en un encuentro que se organizará, por arciprestazgos o vicarias, en abril-mayo. La síntesis de estos encuentros se aportará al encuentro diocesano ‘Testigos del Amor de Dios: apostar por la Caridad, apostar por el Evangelio’, que se celebrará en noviembre de 2005. Los que hayan trabajado los temas desde las delegaciones de Apostolado Seglar, asociaciones y movimientos y Pastoral Social pondrán sus reflexiones en común durante el Encuentro Diocesano. Todas las conclusiones se ofrecerán para la elaboración del próximo Proyecto Pastoral”.
“Además, concluye Leal, está previsto organizar una jornada de formación para laicos, sobre la ‘Dimensión Social de la fe y la presencia pública de los cristianos’”.
