El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 14 de octubre (Lucas 11, 37-41).

Jesús conoce el interior de cada uno de nosotros. Para él somos transparentes. Por eso se sorprende de que el fariseo que lo ha invitado a comer lo reprenda por no haberse lavado las manos. Viendo la suciedad que había en su interior, denuncia su necedad. Así somos todos ante Dios, transparentes como el cristal de una copa de vino. Podemos disfrazar con nuestra práctica religiosa nuestra falta de coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos, pero no será más que sacar brillo al exterior de la copa, estando el interior podrido. ¿Quién querría beber en ella? Para limpiar el interior, Jesús propone la limosna. Y es que el amor al dinero es la más recurrente de nuestras suciedades.