El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 10 de septiembre, (Lc 6, 20-26).
El Evangelio es palabra de alegría y esperanza para todos, pero es duro contra quienes no muestran misericordia. Los ayes del Evangelio de hoy reprueban la actitud de quienes solo se preocupan por sí mismos sin acordarse de quienes sufren. La riqueza es la principal forma de insolidaridad porque, como nos enseña san Juan Crisóstomo, «no hacer participar a los pobres de los propios bienes es robarles y quitarles la vida; [...] lo que poseemos no son bienes nuestros, sino los suyos». Ayúdanos, Señor, a ver como hermanos a los pobres, a los que tienen hambre, a los que lloran... Danos un corazón compasivo y misericordioso para poder compartir, saciar y consolar, como haces Tú con nosotros.
