El periodista del Obispado de Málaga Antonio Moreno invita a profundizar en el evangelio de hoy, 4 de marzo, (Mc 10, 28-31).
Vivir en el seno de la comunidad cristiana es estupendo. Seguir a Jesús implica un cambio radical de vida, dejar la existencia anterior y entrar a formar parte de una nueva familia, la de los hijos de Dios. Es lo que han encontrado muchos dentro de la Iglesia: un grupo de hermanos y hermanas a los que se quiere, si no más que a la propia familia de sangre, sí de una manera muy especial. Y es que lo que les une es mucho más profundo que los genes. Sentirse hijo de Dios es sentirse, de repente, hermano de todos los hombres y mujeres del planeta, es sentirse heredero de la creación entera. Cien veces más de lo que cualquiera pudiera soñar. Un cachito del cielo en la tierra.
