El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 2 de julio (M7 8, 23-27)
Un adjetivo calificativo delata en este fragmento del Evangelio de qué naturaleza estamos hechos: cobardes. Un cobarde que remite a una cobardía alentada por la poca fe. Para ser valientes como cristianos la fe es necesario cuidarla y alimentarla a diario. En la oración serena. En la oración perseverante. En la oración confiada. Cuando esto ocurre no se nos ocurre pensar que el Señor duerme. Y veremos milagros. Milagros cotidianos, sencillos y pequeños. Milagros de los de andar por casa y de los que elevan a cristianos ejemplares a los altares. Es lo que tiene la fe. Sorprende, reconforta y alienta. Nos permite descansar en el Señor aunque a veces el mar de la vida esté increpado porque sabemos en manos de quien hemos puesto nuestra confianza.

