El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 10 de junio, (Mt 5, 1-12)
Las bienaventuranzas aportan un giro de tuerca al Decálogo. Afinan. Apuntan al corazón de un Dios que desea que seamos felices. Que nos ama gratuitamente. Que es misericordia. Unas bienaventuranzas que no se limitan a las enunciadas en este fragmento del Evangelio. Sino que salpican todo el texto sagrado. Como la que en plena crisis de fe de Tomás, el Mellizo, Jesús espeta a sus discípulos: "Dichosos los que crean sin haber visto". Una bienaventuranza que se dirige especialmente a las generaciones como la nuestra. Y que completa el elenco precioso y necesario de vivir de las que hoy ofrece el evangelista Mateo como todo un discurso programático para vivir. Una a una. Conviene saborearlas como un tesoro divino.
