El delegado de Medios de Comunicación Social, el sacerdote Rafael Pérez Pallarés, invita a profundizar en el evangelio de hoy, 29 de mayo (Mc 10, 32-45).
Los planes de Dios contrastan con los planes de los hombres y mujeres. El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir. Cuando esto se asume como proyecto personal, de manera espontánea se pasa a vivir de manera coherente el seguimiento de Cristo. Todo un reto para la tendencia al egoísmo que algunos experimentan o para el deseo de construir la vida según nuestros estrechos y frecuentes mezquinos planes. Con nuestros apaños y contactos. El servicio debe ser santo y seña de la vida cristiana. Algo precioso. Pero no siempre fácil de descubrir. Máxime cuando persista quien busque envenenar el alma.

