El diácono permanente, Rafael Carmona, colaborador en la parroquia de los Santos Mártires y San Juan Bautista, ayuda a profundizar en el evangelio de este Domingo de Resurrección.

Comentario al evangelio del Domingo de Resurrección, por Rafael Carmona
Rafael Carmona, en el Obispado de Málaga // A. MEDINA

Vivamos la Pascua con mucha alegría. Cristo ha resucitado. El misterio de la Resurrección de Jesucristo es un misterio de fe. “Creo en Jesucristo que fue crucificado, muerto y sepultado y al tercer día resucitó de entre los muertos”. Esta es la fe de la Iglesia.  Los testigos directos fueron muchísimos; su felicidad, la máxima; testigos no sólo de palabra, sino dando la vida para testificar que el Señor Jesús vive y ha Resucitado, tratándolo durante cuarenta días, hasta que subió a los cielos. Por eso, porque sigue viviendo, aunque glorificado y operante en el mundo, es posible que miles y millones de hombres y mujeres, desde hace más de XX siglos, sigan creyendo en Él, realizando la vida que Él proclamó y entregándole la vida hasta el martirio. El gran testimonio, igualmente, del que vive toda la Iglesia, comunidad de creyentes que dan sentido a su vida, y la aman de una forma excepcional. Creo, de verdad, que nadie ha sido amado y lo sigue siendo como Jesucristo. La historia se repite año tras año, siglos tras siglos. Los perseguidores mueren y pasan. Los creyentes se multiplican. Cristo, eterno Vencedor, sigue viviendo en cada uno de nosotros. Sin vengarse. Mandó perdonar a sus enemigos. Cristianos, pisemos fuerte porque Jesucristo ha Resucitado. ¡Aleluya!