El sacerdote Fermín Negre, ayuda a profundizar en el evangelio del Domingo de la Sagrada Familia (Lucas 2, 41-52), que se celebra el 26 de diciembre.

Comentario al evangelio del Domingo de la Sagrada Familia, por Fermín Negre
Fermín Negre, sacerdote diocesano y cantautor

Casi nada sabemos de la infancia de Jesús. Ni de su juventud. Desde los relatos de Belén al momento en que comienza su misión, solo el de «Jesús, perdido y hallado en el templo».

«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debo estar en la casa de mi Padre?». Pobres María y José que no entendían nada. María pensaría para sí: «Un día comprenderé las cosas de mi niño. Para que no se me olvide nada, conservo todo aquí dentro». Y Jesús, mientras tanto, perdido en el corazón de su Padre. Esos asuntos van a ser siempre lo primero.

Luego, caravana rumbo a Nazaret. Treinta años perdidos sin hacer nada, diríamos hoy. De ningún modo. Todo lo que vivió mientras crecía «en sabiduría, estatura y en gracia» lo plasmaría en sus bellísimas parábolas, en su trato con los demás, en su modo de ser y amar. 

Nazaret habla de la importancia del silencio. De raíces. De la vida cotidiana y familiar. Del pueblo y los vecinos. De parar el ritmo y desacelerar. De sueños, amores, bondades y horizontes de futuro. Nazaret, cocina y trastienda de la revolución que se iba abriendo paso.

No sé cómo nos verán María y José. Lo que quieren los padres es que sus hijos se lleven bien, que ninguno pase necesidad, que ninguno falte en la mesa a la hora de comer… Sagrada Familia, ruega por nuestras familias… y te pedimos que entre todos lleguemos a formar una familia universal en la que nadie quede excluido.

¡Nos rezamos!

@ferminnegre