El Misal en las Normas Universales sobre el Año Litúrgico (n. 3) explica que los domingos y solemnidades comienzan, no a mediodía, sino en la tarde del día precedente: «El día litúrgico comienza a medianoche y se extiende hasta la medianoche siguiente. Pero la celebración del domingo y las solemnidades comienza ya en la tarde del día precedente»
