Como indica el Misal en su página 310 para la sede del sacerdote que preside las celebraciones: «Evítese toda apariencia de trono.
Es conveniente que la sede, antes de recibir su destino litúrgico, se bendiga según el Ritual Romano».
Como indica el Misal en su página 310 para la sede del sacerdote que preside las celebraciones: «Evítese toda apariencia de trono.
Es conveniente que la sede, antes de recibir su destino litúrgico, se bendiga según el Ritual Romano».