Menos mal que aun no he perdido mi capacidad de asombro. Cada día se me presenta la oportunidad de admirarme ante la ilimitada capacidad del ser humano. Aunque se trate de un “mayor”.
El parkinson es: “Enfermedad crónica y degenerativa del sistema nervioso que se caracteriza por falta de coordinación y rigidez muscular y temblores. El párkinson afecta sobre todo a la gente de edad avanzada". Bueno y que. Un joven de alrededor de 80 años, Antonio Sánchez, se presentó ante el ¿jurado? del programa de Telecinco: “Got talent” y realizó más de sesenta flexiones en un minuto. Su tesis se basa en que el Parkinson le ha hecho más fuerte, que, en su caso, el que mueve sus manos es el dichoso mal, no su mente.
Nos dio una lección de entereza y de capacidad de superación. Nos hablo de vivir cada día como si fuera el último y, por lo menos a mí, me convenció de la necesidad de afrontar las dificultades como un gaje más de la vida.
Tiene toda la razón. Los integrantes del “segmento de plata” están solucionando en gran parte los problemas de nuestro país. Los abuelos cuidamos nietos, financiamos préstamos, hacemos chapuzas, nos movemos con facilidad en la bolsa (de la compra) y en las colas de cualquier tipo. Somos máquinas de contestar y transmitir “guasawes”. Somos expertos en cuidar niños y no tan niños.
Si miramos a nuestro alrededor, las calles están llenas de nobles “ancianos” que realizan un montón de tareas de todo tipo. Por otra parte los voluntariados basan la mayor parte de su material humano en los “muchachos-muchachas” pertenecientes a la tercera juventud.
Por todo ello recomiendo a cuantos tienen “parkínsones” de todo tipo; en el cuerpo, en el espíritu, en la memoria, en la inteligencia o en la voluntad, se apresten a dar cuartelillo al deseo de quedarse en la mesa de camilla quejándose de los miles de males –ciertos o infundados- que nos aquejan. En vez de hablar de pastillas y de médicos, hablar de nuestros esfuerzos de cada día por ser felices y hacer felices a los que se encuentran en nuestro metro cuadrado. Me lo van a agradecer.
Menudo tipo el de las flexiones. Le agradeció al “coco” Risto, que le exigiera algo más y que pusiera pegas a su esfuerzo. Que talento el del bueno de Antonio. Eso le da pie a sobrevivir otro día intentando mejorar. Ole y Ole.
