El testimonio del padre Douglas Baz, sacerdote caldeo en Irak es digno de aprecio y respeto. Ha sido víctima de dos saqueos en la parroquia y ha sido secuestrado.
«Los cristianos en Irak -nos dice- vivimos entre dos fuegos. Hay dos grandes grupos islámicos: los Chiitas y los Sunitas. Nosotros estamos en el medio. Cada grupo nos dice: o estás conmigo o eres mi enemigo».
El P. Douglas asiste a centenares de cristianos refugiados que huyen de las fuerzas del estado Islámico. «Ofrezcamos a los niños una mejor vida, ellos son los más vulnerables. Celebramos la Eucaristía en medio de los fuegos de morteros y los buses, pero “no tenemos miedo”. Nuestra fe se fortalece en la adversidad».
Pero la expresión que más nos tiene que hacer pensar es esta: «Hay que combatir el ISIS, el estado islámico, con el AMOR, no con las armas».
Un testimonio más, entre tantos, de nuestra Iglesia misionera. Continuemos rezando por los refugiados y los que están con ellos ayudándoles sin miedo a perder la vida.
