El deseo de Dios

Dios se ha querido valer de mediaciones para llevar a cabo la obra de la Salvación. No hay duda en ello. Y en esas mediaciones, la humana es la que más sobresale. Dios ha querido que lo humano sea el medio por el cual ha entrado en nuestra historia. En la persona de Jesús lo vemos muy claro. Y el Señor ha querido también la mediación de la Iglesia como sacramento de salvación. Se ha querido quedar entre nosotros de una forma nueva gracias a la acción del Espíritu Santo, en la Iglesia. Y dentro de la Iglesia, aparece Pedro como roca firme de comunión.

En esa especie de “encuesta” que Jesús hace hoy a los suyos, les pregunta quién dice la gente que es él. Y Pedro contesta reconociéndolo como Hijo de Dios. Pedro se abre a la gracia de Dios, y desde ahí será posible que su vida sea ya muy diferente: Jesús le encargará ser el fundamento visible de la comunión eclesial. “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Nuestra fe en Cristo sigue siendo la fe que sustentó a Pedro y a los demás apóstoles. Gracias a ellos y a sus sucesores, nos mantenemos vinculados en una misma fe y en un mismo amor. Hoy es un día para dar gracias a Dios por el servicio que los sucesores de los apóstoles –nuestros obispos- prestan a toda la Iglesia.

Pidamos hoy especialmente por el sucesor de Pedro, el Santo Padre.

¡Feliz domingo!