Desde hace diez meses, nos está llegando una corriente de aire fresco desde las orillas del Tíber. Día tras día, vídeos, declaraciones, recuerdos, visitas, entrevistas y toda suerte de comunicados nos están acercando al pensamiento y las vivencias del argentino más famoso de todos los tiempos. Y sin ser futbolista. El Papa Francisco.
Lo último, la imposición de la birreta roja de cardenal a dieciséis representantes de las distintas partes del mundo. Curiosamente ha abierto la mano hacia regiones olvidadas anteriormente por su predecesores; seis latinoamericanos, dos africanos, dos asiáticos y seis europeos, de los cuales solo son italianos cuatro, un inglés y un español: D. Fernando Sebastián, un prelado cercano con el que hemos compartido algún café y conversación en su residencia actual en Málaga.
D. Fernando es un prelado cercano. Muy compenetrado con los laicos a los que siempre les da su sitio dentro de la Iglesia. Conviví con él momentos difíciles mientras estuvo al cargo de la Diócesis de Málaga; le escuché una ponencia extraordinaria en el Congreso del Apostolado Seglar, celebrado en Madrid en el año 2004, al que tuve la suerte de asistir. La revista Alfa y Omega recogía entonces este comentario de María S. Altaba y Juan Luís Vázquez: …”La primera ponencia del Congreso, el discurso del arzobispo de Pamplona y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal, monseñor Fernando Sebastián, fue, sin duda, un plato fuerte que revolvió las conciencias de los laicos que abarrotaban el inmenso auditorio principal del Palacio de Congresos. Con la claridad que caracteriza a monseñor Sebastián, la exposición no fue, en absoluto, un discurso de autocomplacencia. Al contrario, el arzobispo reconoció las carencias de quienes formamos la Iglesia y los problemas a los que se enfrenta”…
D. Fernando, desde su magisterio, nos tiene que aportar aun mucho estímulo y mucha fuerza a los que seguimos intentando transmitir la Buena Noticia desde nuestro servicio como laicos. Es un representante genuino del “segmento de plata”. Está jubilado por edad, pero se encuentra en plenas facultades para escribir, dictar conferencias, impartir clases y estar al tanto de cuanto sucede a su alrededor. Y de pertenecer al sector conservador de la Iglesia, nada de nada. El que así lo ha calificado, en una semblanza periodística, ha escrito de oído.
Bienvenido sea. Otro soplo de aire fresco con 84 –ojo, no 85- años.
