En Alemania, Socialdemócratas y Liberales, es decir, lo que habitualmente conocemos como izquierda y derecha, han firmado un pacto de legislatura que hará posible la estabilidad política en los próximos años. Entiendo que se trata de una iniciativa de madurez que, sin duda, beneficiará al conjunto del país.
Determinados sectores, europeos y españoles sobre todo, no acaban de entenderlo; consideran que un acuerdo así desperfila a la izquierda, la “descafeina” y deja sin discurso. No sé. Sí estoy seguro, en cambio, de que tanto la izquierda como la derecha, necesitan un proceso de puesta punto ideológica que las ponga al día.
El discurso izquierdista- hay que ver- se centra, cada vez más, en cuestiones tales como el aborto, la libertad sexual, la orientación sexual… cosas que, como fácilmente se podrán comprender, tienen que ver con la conciencia y no con el aumento del capital en pocas manos. Al liberalismo-capitalista, por su parte, le trae sin cuidado estos problemas. En cambio, le preocupan asuntos tales como la subida de impuestos o la fiscalización de los beneficios.
Lo que parece insoslayable, lo que unifica a unos y otros es el egoísmo. O sea, la contemplación de la vida desde una óptica individual (quiero decir individualista) y por ampliación, desde una clase..
En esta dinámica se han deteriorado derechas e izquierdas hasta el punto de resultar irreconocibles.
De acuerdo con eso, y mientras se estudian nuevos ideales y se encuentran otras metas menos manoseada, no está de más, una pasada por el acuerdo para superar determinados escollos; por ejemplo, facilitar el empleo.
Hay una izquierda próxima en la geografía y “lejanísima” en el tiempo; el tercer mundo. La izquierda occidental está muy a la derecha del ella. La derecha occidental le arrebata ingentes beneficios para pagar más cómodamente a la izquierda.
Es bueno taparse las vergüenzas un poco y pactar. Pactar, hombre, re, pactar
