A lo largo del día podremos encontrarnos más o menos animados. En este patio de vecinos que es el mundo, hay gente para todo. De sobra lo sabes. Hay quienes se sienten especialmente tristes. Atascados. Hay quienes especialmente se sienten alegres. Les fluye la vida. Quizá esto de los cambios de tiempo les afecte.
Hay quienes tienen una pena especialmente grande. Y quienes tienen una alegría especialmente honda. Hay quienes se encuentran de bajón por alguna razón. Y quienes se encuentran de subidón por alguna otra. Hay quienes directamente viven apáticos conducidos peligrosamente hacia la pendiente del sinsentido. Y hay quienes viven ilusionados deseando que el nuevo día comience para seguir viviendo, proyectando, trabajando. Hay quienes no pueden más con la situación que viven y hay quienes la sobrellevan con inteligencia, arte y elegancia. Gracias a Dios siempre hay quienes ven la vida con sentido, quienes sobrellevan los problemas como mejor pueden y quienes han encontrado sentido a lo que viven, a lo que hacen. Quizá son los más. Los conozco.
Si estás más bien tristón, quiero rescatar un texto que particularmente me gusta y me resulta iluminador, especialmente para los momentos de cansancio, tristeza o agobio. Es un texto que puede venir muy bien especialmente si eres de lo que están especialmente cansado y además eres creyente y te preguntas dónde está Dios. Si te preguntas dónde se encuentra. El texto dice así: “Una noche soñé que iba andando por la playa con Dios y que se proyectaban en el cielo muchas escenas de mi vida. En cada cuadro veía huellas de pisadas en la arena. A veces, las de dos personas y otras sólo las de una. Observé que durante los periodos más difíciles de mi existencia se veían las huellas de una sola persona. Y dije: - "Me prometiste, Señor, que siempre caminarías a mi lado. ¿Por qué cuando más te necesité no estabas conmigo?" Él respondió: "Cuando viste las huellas de una sola persona, hijo mío, fue cuando tuve que llevarte en brazos. Yo te quiero, te amo. Jamás te abandonaría en los momentos más difíciles". Querida, querido, es bueno alzar la mirada y saber que hay Alguien que nos acompaña, que nos cuida, que nos quiere.
