«Creemos firmemente, y así lo esperamos, que del mismo modo que Cristo ha resucitado verdade- ramente de entre los muertos, y que vive para siempre, igualmente los justos después de su muerte vivirán para siempre con Cristo resucitado y que Él los resucitará en el último día». (Art 989 CIC)

«Creo en la resurrección de la carne»

«El término "carne" designa al hombre en su condición de debilidad y de mortalidad. La "resu- rrección de la carne" significa que, después de la muerte, no habrá solamente vida del alma inmor- tal, sino que también nuestros "cuerpos mortales" volverán a tener vida; pero "transfigurados en cuerpo de gloria", en "cuerpos espirituales" (1Co 15, 44)". Creer en la resurrección de los muertos ha sido desde sus comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. Como señala Tertuliano, "la resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos por creer en ella"». La muerte es el fin de la peregrinación terrena del hombre, del tiempo de gracia y de misericordia que Dios le ofrece para realizar su vida terrena según el designio divino y para decidir su último destino. Cuando ha tenido fin "el único curso de nuestra vida terrena" ya no volveremos a otras vidas terre- nas. El Catecismo es muy claro en este punto ante la confusión provocada muchas veces por el cine y la literatura y afirma rotundo: «No hay "reencarnación" después de la muerte».