No hay una reunión de catequistas donde pidan formarse, y a la vez digan «no tengo tiempo»; y es que la gran mayoría son madres de familia.

¡Quiero formarme pero no tengo tiempo!

Pero como dice el refrán, «más hace el quiere que el que puede», porque cuando uno quiere, siempre saca tiempo, aunque ello suponga quitarlo del propio descanso o dejar otros asuntos (posiblemente también importantes) por otro, que en estos momentos se ve necesario y fundamental para desempeñar aún mejor el desarrollo de la sesión de catequesis.

Me da mucha alegría comprobar el interés de muchos catequistas, que me están llamando para informarse de los cursillos que ofrece la Diócesis, porque desean mejorar su formación. Algunos ya han asistido a cursos impartidos en otras parroquias y están esperando que sus párrocos lo soliciten a la delegación.

También es motivo de alegría, comprobar que muchos sacerdotes ofrecen formación a los catequistas de su parroquia, bien semanal, bien quincenal o mensualmente. Unos, explican el tema que van a desarrollar con los niños durante la sesión de catequesis; otros profundizan con los catequistas en el contenido que van a transmitir. Algunos, tratan temas que les piden sus catequistas relacionados con la fe en general.

Consciente de la dificultad de muchos catequistas para formarse, la delegación está preparando los contenidos de la formación que está ofreciendo a las parroquias, para que se puedan hacer on-line (a través de internet) a partir del mes de enero. La información del cómo se hará y de su seguimiento os lo haremos llegar a través de la web de la Diócesis.

Quiero terminar dando las gracias a todos los sacerdotes, religiosos y seglares que, haciendo más de lo que pueden, están impulsando la formación del catequista para que se transmita una catequesis de calidad.

Que el Señor y la Virgen nos ayuden a seguir sirviendo a nuestra madre, la Iglesia, de balde y con todo lo nuestro.