Ya conocemos la configuración del nuevo Gobierno andaluz. La presidenta de la Junta, Susana Díaz, lo dio a conocer a la ejecutiva de su partido y poco después se hicieron públicos los nombres. Diego Valderas ha afirmado que con la nueva presidenta andaluza se “refresca” la acción del ejecutivo autonómico. Un ejecutivo al que llega un malagueño liderando el área económica: José Sánchez Maldonado. Realmente todo cambio en las tareas de gobierno bien sea autonómico, nacional o municipal es una ocasión para mejorar la gestión de lo público. En política, como en otros ámbitos de la vida, nadie está exento de caer en la tentación.

Político

 

Etimológicamente vendría a significar equivocar el camino, tropezar.  Esta constatación humana puede llegar a convertirse en trágica si los errores dinamitan la credibilidad o la gestión encomendada por parte de la ciudadanía al político. Algo que a juzgar por las encuestas ocurre en nuestro país.  La corrupción política es algo que forma parte de las inquietudes y reproches que el español hace a sus representantes. 

Pero esta constatación no puede hacer olvidar que existen políticos honestos. Personalmente los conozco y valoro muy positivamente su tarea.  Es más los admiro por la importancia de la labor encomendada, la baja estima social de la que gozan y las dificultades que la erótica del poder les presenta. No obstante, preocupa cómo ha ido destruyéndose la confianza del político hasta el punto que el pueblo llegue a afirmar que “todos son iguales”.  Una afirmación con la que disiento.   Pero que sí alerta sobre la justa demanda de la sociedad de exigir y aspirar a una clase política que sirva al bien común.  No solo al partido de turno o mezquinamente a intereses privados haciendo usurpación de las funciones encomendadas.

En todos los ámbitos de la vida quien está al frente de las diferentes parcelas en las que hemos organizado la existencia debe hacer gala de profesionalidad, ética y honestidad.  Es la mejor garantía para que las sociedades avancen. Y una urgencia en estos tiempos que vivimos donde la verdad en demasiadas ocasiones se manipula o desprecia.

Artículo publicado en SUR en la columna semanal de los martes El Alféizar